domingo, 30 de diciembre de 2012

El Anres cae ante el anfitrión del torneo Santa Aurelia

Feliz año, enano Gruñón


El CB Anres cae de manera justa ante el anfitrión del Torneo de Navidad Santa Aurelia. En una mañana gélida, los anresistas volvieron a su senda criticona para despedir el 2012. No es por nada, es que vive en nuestro ADN.


Al enano Gruñón no le gusta madrugar un domingo. Al enano Gruñón tampoco le gusta que la calle le reciba con una torta de aire gélido y que el termómetro le sonría diciendo: "Sí, tonto, toda la Sevilla, baloncestística y no, duerme a pierna suelta y tú estás ahí en calzonas, con los pelos como escarpias. Por cierto, hace seis grados y estamos a 30 de diciembre". Al enano Gruñón, de hecho, no le gusta ni siquiera calentar antes de un partido... prefiere pararse en la cafetería a tomarse un cafe ardiendo a pocos metros de la pista. Y, por supuesto, no se le ocurra llevar la contraria al enano Gruñón, que es capaz de coger el pico de la mina en la que estaba escondido y darte la brasa una y otra vez. Aunque le piten dos técnicas.

El enano Gruñón se ha pasado gran parte del año 2012 relatando con la camiseta amarilla del CB Anres. Da lo mismo el número, porque le gusta ir rotando: a veces el 6, otras el 9 y hasta el 18. Le gusta más este club que estar junto a las faldas de Blancanieves -guia para malévolos, he dicho junto, no debajo-. Parecía que se había marchado, pero tenía que aparecer una vez más para recordar que si el cable rojo toca el cable azul, el equipo empieza a sufrir en convulsiones. No pasa nada, lo tenemos en el ADN y, por suerte, ha pasado en un torneo amistoso y ante gente que ya nos conoce bien y son colegas (¿no, Ale?). Pero como los anuncios de profilácticos, redordad, la potencia sin Control...

El fichaje estelar de este año: enano Gruñón!
Tampoco estuvo mal del todo, partiendo de la base de que ninguno quería jugar por la tarde. Ni se nos pasó por la cabeza dejarnos ganar (tampoco estamos en ese estado de gracia), pero jugar dos partidos el mismo día... era duro, sobre todo viendo lo cascaditos que estamos. En todo caso, hicimos méritos porque no nos levantamos de la cama hasta el segundo cuarto. Nos quitamos las legañas con 8-0. Y no se naufragó de primeras porque Linga tenía el despertador biológico conectado y empezó a enchufar mientras el tablero empezaba a descongelarse.

"No siento las manos", pensaría más de uno. Pero, al menos, frente al juego brioso y de correr del anfitrión, el CB ANRES ponía más el del Tranquimazin e intentar exprimir la altura de los pivots habituales -Simón e Iñaki- y el nuevo fichaje de la 'cantera' de San Jerónimo, Blanco, una joven promesa que nos brindó en el último cuarto un gancho que ni Ferrán Martínez en sus mejores tiempos. En ese juego bajo el aro, no tuvimos suerte con el colegiado. Aunque en la cancha se le criticó hasta la saciedad, el chaval no las veía y tampoco pedir más. Más criticable es pitar dos técnicas que lo eran y mirar para otro lado cuando un jugador rival -no me lo puedo callar- se creyó Oliveros Aton y atizó el balón para emular el Tiro del Águila, ese que rompía las redes rivales aunque tirara a dos kilómetros de distancia. Tranquilo, amigo, que nuestro querido Marcos tambión lo hizo hace una semana ante JB y el colegiado lo bautizó como Mister T... de técnica.

Como nos gusta dar pataditas.
Más allá de anécdotas y lances del juego. La realidad es que, pese a la caraja inicial, hasta bien entrado el tercer cuarto aguantó el CB Anres, con desventajas de cuatro puntos, pero dando la sensación de que si aguantaba a rueda y hacía de vez en cuando la goma, como los ciclistas en la montaña, podría dar un zarpazo al final. Pero ahí salió el enano Gruñón y, de paso, el atleta que llevan dentro estos chicos del Santa Aurelia, que cuando te ven que te desvaneces un poco, se empeñan en presionar, correr y presionar un poco más. Con ello, derrota en otro amistoso -ojalá sólo sea en ellos- y meritoria victoria de un rival que se hizo después con el torneo ante Isbilya. Sólo queda agradecerles siempre su hospitalidad y la invitación a refrescos que nos tomamos bien a gusto, en parte porque en el postpartido hay derecho de admisión y en esos momentos no se admiten ni enanos ni Gruñones. Amén. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario